Algarabía

Siempre fue un niño triste, de esos tristes que ven la lluvia brotar de sus ojos aun cuando haya sequía. Las tardes soleadas o lluviosas se paraba junto a la ventana, esperando un abrazo de esos que calientan hasta el alma, una sonrisa que llenará sus ojos de ternura, y el vidrio sólo reflejaba su cara con surcos de tierra fértil para sembrar amor y de los cuales sólo cosechaba indiferencia.

Los días de lluvia las gotas inundaban las calles, pero él asomaba su cara para borrar sus lágrimas con el vaivén del viento y pretexto perfecto tenía para disimular su tristeza, la cual se vaciaba como cantaritos al río que se formaba en la plaza.

Los tiempos de asomarse a la ventana se fueron con el pasar de los años, ya no hay descanso para, siquiera, gritar desde lo alto. La madurez llegó y él se olvido asomarse a las ventanas; la mirada penetrante de sus ojos cafes no llueven más al compás de las gotas de cielo. Su alma de grande se comió al niño triste, el que muy pocas veces se asoma a mirar por los resquicios de una mirada aguda…

Algarabía (Jomagama)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s