Martes descanso

Ojalá se sentara cerca de mí y me coqueteara.
Y sí, se sentó a lado mío y lo hizo.

No tenía otra opción que continuar el cortejo; pero, no tenía ni idea de cómo hacerlo.

La vieja costumbre que no me abandona, esa que me hace hacer cosas que, a primera vista parecer imposibles, ahora mismo ha brindado sus frutos y me ha regalado un puente entre sus caderas y mis brazos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s